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Mejorar Cada familia una escuela

El Ministerio del Poder Popular para la Educación debe mejorar Cada familia una escuela, ya que el retorno a clases presenciales es aún solo parcial, debido a la pandemia. Es así que el estudiantado necesita todavía recibir apoyos, en suficiente número y de adecuada calidad, a fin de reforzar su educación a distancia. Además, si se producen buenos programas es posible luego mantener gracias a ellos una oferta permanente en la televisión y la radio, que ayude a nuestros estudiantes a recuperar clases perdidas, profundizar aprendizajes o ampliar intereses.

Se han dado pasos en estos casi dos años, pero falta bastante. En Venezuela hay unos 500.000 docentes, mas no cualquiera de entre ellos sirve para trabajar en una iniciativa como la que nos ocupa, bien sea hacia el público o elaborando los guiones y materiales acompañantes. Hay que seleccionar con cuidado a personas con muy buena preparación y, en el caso de los que aparecen ante cámaras de televisión o micrófonos radiales, con ciertas aptitudes para ello, que puedan ir afinando gracias a la orientación de expertos. Porque estas no son clases cara a cara frente a 25 alumnos: se está hablando para una audiencia potencial de cientos de miles de niños y niñas. A los que pueden sumarse padres, madres, maestras y maestros. No es cuestión de que cualquier docente nos ofrezca por esa vía su clase “normal”, montada por su cuenta. Esto debe ser un trabajo de equipos, los cuales preparen con calma los guiones, recaben material visual de apoyo (fotografías, videos, mapas…), orienten en la elaboración de gráficos o infografías pertinentes, recopilen y generen buenas propuestas de actividades… Todo a fin de que el alumnado no se limite a recibir la clase, sino que a partir de allí pueda reflexionar, aplicar e investigar.

En las instituciones de formación docente del país hay personas con experiencia didáctica, incluso en primaria o media, y con buena formación en su especialidad. Ellas y ellos deben ser la base para este trabajo, junto a docentes más jóvenes de los niveles que corresponda. Hay que invertir en este personal y en los técnicos de apoyo. Las instalaciones e instrumentos ya están. Con un gasto modesto se obtiene mucho beneficio: unos cientos de miles de dólares aquí tienen un impacto social notable. No hay que improvisar ni escatimar.

(@AuroraLacueva)

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