Influencia

El descalabro de Napoleón ante el poderío británico y prusiano, trayendo tras de sí la reestructuración europea con la creación de la Santa Alianza, por un lado, y el arribo del general Pablo Morillo con quince mil hombres para restituir el señorío español en Venezuela, por el otro, dice del carácter axial de 1815.

Mientras esto ocurría Simón Bolívar, exiliado, rubricaba su celebérrima «Contestación de un americano meridional a un caballero de esta isla», mejor conocida como la «Carta de Jamaica», en la cual examinaba la debacle de la Segunda República de Venezuela, los desmanes de la corona hispana, pontificando sobre la legitimidad de la emancipación y la unión de nuestras naciones, sin dejar de pedir auxilio a los ingleses y de criticar la indolencia de los estadounidenses.

Sería en esta pieza insoslayable del pensamiento nuestroamericano que el Libertador desglosaría los argumentos de Fray Servando Teresa de Mier -cuyo seudónimo era José Guerra-, importante figura que no trataría en persona, pero con la cual tendría un vínculo muy estrecho por ser ambos hijos del ideario independentista.

Si bien Mier laboraría con el maestro por excelencia de Bolívar, como fue Simón Rodríguez, nunca ocultaría su admiración por el Hombre de las dificultades, a quien propondría ulteriormente, el 13 de marzo de 1824, como ciudadano mexicano. También Mier conocería a Luis López Méndez, a Andrés Bello y a Francisco de Miranda.

Al apreciar el virreinato de Nueva España, el Libertador -siguiendo a Mier- ponderaba positivamente a los revolucionarios mexicanos, quienes serían libres “porque han abrazado el partido de la patria”. Decía que México era una gran “metrópoli”, clave en el rompimiento de la monarquía española.

Calificaba de compleja la situación mexicana, la cual requeriría de “documentos bastantes instructivos” para juzgar el escenario con más acierto: “Los independientes de Méjico, por lo que sabemos, dieron principio a la insurrección en septiembre de 1810; y un año después ya tenían centralizado su gobierno en Zitácuaro, instalando allí una Junta nacional, bajo los auspicios de Fernando VII en cuyo nombre se ejercían las funciones de gubernativas.”

Aludía que dicha Junta nacional se movió por la geografía del país del norte, adoptándose con audacia en un lustro de guerra de exterminio de los españoles contra mexicanos, para luego agregar: “Se dice que ha creado un Generalísimo o dictador, que lo es el ilustre General Morelos: otros hablan del célebre General Rayón; lo cierto es que uno de estos dos grandes hombres, o ambos separadamente ejercen la autoridad suprema en aquel país, y recientemente ha aparecido una constitución para el régimen del Estado”.

Igualmente, el caraqueño señalaba tres aspectos fundamentales en su Carta de Jamaica: la muerte de Moctezuma por parte de Hernán Cortés, las diversas interpretaciones sobre Quetzalcóatl, y el uso político bastante oportuno, en su mirar, de la imagen de la Virgen de Guadalupe, respectivamente.

Así, Mier con su Historia de la Revolución de Nueva España, publicada en Londres en 1813, sería una fuente fundamental del Libertador para descifrar la coyuntura del lar lindo y querido dos años más tarde.

Manuel Calvillo, sobre lo dicho asevera: “El texto de la Carta de Jamaica prueba que Bolívar la escribió teniendo a la vista, y sobre su mesa, la Historia de Mier”.

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