No hubo explosiones, ni sirenas. Tampoco advertencias ni caos inmediato. Solo un enemigo silencioso e inodoro que se unió al desconocimiento de unas personas que buscaban ganarse la vida y que vieron en una vieja máquina abandonada un objeto aprovechable para conseguir algo de dinero.
Ese es el punto de partida de la miniserie brasileña ‘Emergencia radiactiva’ (2026), dirigida por Fernando Coimbra (Senna, 2024), un desgarrador drama de suspenso histórico que retrata el horror invisible desde una perspectiva profundamente humana.
Producida por la brasileña Gullane para Netflix, esta propuesta revive el accidente del cesio-137 ocurrido en 1987 en Goiânia (capital del estado de Goiás, situada en la región centro-oeste de Brasil, a dos horas de Brasilia), considerado uno de los peores desastres radiológicos del mundo fuera de una planta nuclear.
De hecho, el evento es destacado por algunos como el “Chernóbil brasileño”. Dejó cuatro muertos y miles de afectados.
La historia
La trama de ‘Emergencia radiactiva’ (‘Emergência radioativa’) se centra en un grupo de médicos, físicos y científicos en su desesperada lucha por contener un desastre radiológico y salvar miles de vidas.
La historia comienza cuando dos chatarreros entran a una clínica de radioterapia abandonada y sustraen un antiguo equipo médico para venderlo como chatarra. Al desarmarlo, descubren en su interior un polvo azul resplandeciente. Sin saber que se trata de cesio-137, un elemento altamente radiactivo, lo manipulan y lo reparten entre sus amigos y familiares (incluida una niña de seis años), creyendo que es inofensivo.
A medida que el material se dispersa por la ciudad, familias enteras comienzan a desarrollar síntomas severos, y la trama se enfoca en los esfuerzos de las autoridades y la comunidad científica por identificar la causa, aislar a los infectados y evitar que la contaminación se masifique.

Minimalismo dramático
A lo largo de cinco capítulos, la miniserie apuesta por una contención expresiva casi de tono documental. Rodada mayoritariamente en São Paulo, en lo visual destaca una paleta cromática opaca y una ambientación urbana ochentera que enfatiza la brecha social de Latinoamérica.
Alabada en su mayoría, el audiovisual ha recibido críticas por caer en ligeras inverosimilitudes por beneficiar el relato, mostrando a científicos altamente calificados cometiendo descuidos inexplicables de bioseguridad.
En lo actoral, el sólido elenco es encabezado por Johhny Massaro como Marcio, un joven físico nuclear que da la alarma de la situación; y Paulo Gorgulho como el doctor Benny Davi Orenstein, un físico experimentado que acaba siendo enviado a Goiânia para investigar la contaminación y ayudar a contener la diseminación radiactiva.
También destacan Bukassa Kabengele, Ana Costa, Alan Rocha, Antonio Saboia y Marina Merlino.




