InicioTu mascotaHistorias de MascotasPaco, el guardián que dejó a la comunidad de Montalbán de luto

Paco, el guardián que dejó a la comunidad de Montalbán de luto

Nuevamente un caso de maltrato animal, sin que los responsables hayan sido castigados.

Paco llegó al Parque Rómulo Gallegos hace más o menos un año. No llegó solo… lo trajeron Papito y Brawny, dos perros comunitarios inseparables, que a veces se pierden y dejan a sus protectoras tejiendo redes para encontrarlos y llevarlos de vuelta a su hogar, el parque. 

Con el tiempo, Paco dejó de ser “un perro de la calle” y se convirtió en uno más de la manada, otro de los guardianes del parque, un miembro honorario de la comunidad y muy querido, por cierto.

Los vigilantes lo conocían, él los acompañaba en sus rondas y a su manera, terminó siendo también compañero de quienes cuidaban el sector. Jugaba con ellos, los esperaba, obedecía sus indicaciones y los hacía reír con sus ocurrencias, es que al final Paco supo ganarse el corazón de todos.

Las proteccionistas se encargaban de que nunca le faltara comida. Y la verdad es que a Paco no parecía faltarle nunca el apetito… Era un lambucio de verdad, cuentan quienes lo conocieron, capaz de comerse todo lo que le pusieran enfrente, el rey con un apetito voraz.

También compartía con los perros que llegaban al parque acompañados de sus familias; ella podía ser muy sociable, aunque a algunos perros junto a sus dueños … No los quería tanto. Paco tenía una vida y era querido, pero todo cambia en un segundo.

Siempre haciéndole compañía a los vigilantes

Una muerte que nadie esperaba

Hace unos días, lo atropellaron, hice todo lo que pude, traté de salvarlo, pero esa vida se acabó de golpe.

Según testigos, Paco fue atropellado cuando un vehículo entraba a la transversal 60. Las cámaras de seguridad registraron el momento; aunque la distancia no permite ver con claridad qué pasó exactamente, se puede reconocer el vehículo y se supo quién conducía.

Todavía tenía signos vitales cuando lo levanté del suelo y, sin perder tiempo, lo llevamos al veterinario. Intentaron salvarlo, pero no se pudo. Paco estaba muy reventado y yo con el corazón destrozado.

Según contaron, el conductor regresó después del golpe, le dijo al vigilante que no había visto al animal, y siguió su camino, no se preocupó por saber si aun estaba con vida o siquiera responsabilizarse de lo ocurrido. ¿Es que acaso los animales no tienen derecho a vivir? ¿Y si en vez de Paco hubiera sido un niño? ¿Habría seguido de largo?

Paco no era una botella de plástico, Paco no era una bolsa, no era una bolsa en la vía. No era algo que pudiera quedar tirado en la calle después de un golpe.

Era un ser vivo, que podía sentir hambre, sueño, miedo, alegría, dolor y tenía vínculos afectivos. Tenía personas que lo alimentaban, vigilantes que compartían jornadas con él, una comunidad entera que había aprendido a reconocerlo como parte del paisaje.

Tenía nombre: Paco, además de una historia que terminó muy mal y muy pronto..

Los animales comunitarios no están sin dueño porque a nadie le importen. Muchas veces su protección depende, sencillamente, de la solidaridad de una comunidad entera. En la Transversal 60, Paco había llegado a ser, uno de sus guardianes, cada plato de comida, se lo ganó.

Por eso duele tanto que ya no esté.

Un animal puede ser más pequeño que nosotros, no tener cómo entender el peligro de un carro, no poder defenderse de una máquina que pesa cientos de kilos, pero al otro lado del volante debe existir un mínimo de responsabilidad, que ante lo ocurrido, se exige justicia, porque hoy fue Paco, mañana puede ser otro perro o, como lo dije antes, un niño. 

No se trata de poner una vida por encima de otra, se trata de entender que una vida es una vida y que las decisiones que tomamos al volante pueden ser irreversibles.

Una cadena de luz por Paco

Después de su muerte, los vecinos decidieron no dejar que Paco se perdiera así nada más en el olvido.

Entre los que lo queríamos, se propuso una “cadena de luz” por WhatsApp, un gesto sencillo para compartir una foto suya y decirle adiós entre todos. Las 178 familias de la Transversal 60 que, según sus protectores, convivieron de alguna forma con Paco, se despiden de él con tristeza.

Los animales sienten dolor, miedo y afecto, igual que nosotros, enseñarles a los niños a respetarlos y enseñarles a los adultos que un animal no es una cosa nos hará grandes como humanos. Detrás de cada perro comunitario hay una historia que quizás pocos 

Así quisieron honrar la memoria de un perrito comunitario muy amado

Justicia para Paco.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí