Yo confieso que me molesta mucho, en criolla, me da mucha arrechera, cuando veo a la oposición e ignorantes de las redes sociales, tarifados de mal vivir, diciendo barbaridades que no se corresponden con la realidad. Como esa campañita después de los terremotos, de que venía un tsunami. Y la gente se lo creía, sin que hubiera una explicación científica que apoyara esa información.
Yo sí creo que el gobierno, o funcionarios del gobierno, han cometido errores. No hay duda. Así como hay una especie peligrosa y nauseabunda de gente que se aprovecha de las desgracias ajenas para usufructuarse, robarse sus propiedades. Recordé la imagen de un accidente de tránsito hace años, donde los guardias nacionales le estaban quitando el reloj a un hombre que acababa de fallecer.
La mayor parte del gobierno y sus funcionarios están abocados a la tarea de resolver lo antes posible los problemas de La Guaira, porque saben que tiene a más de 50 mil familias damnificadas. Gente ya traumada, tanto por los familiares fallecidos como por ver su vida venirse abajo de la noche a la mañana. Esa gente no solo necesita una vivienda, sino una vida completa, trabajo, ayuda psicológica, escuela para los hijos o universidad para ellos. Es como una reinserción a la vida nuevamente. Y eso no es fácil. Y no es de la noche a la mañana. Y es tarea del gobierno asumir todos esos problemas, por lo menos en su primera fase. Pero todavía no se han cumplido dos meses de la tragedia, y ya el gobierno comenzó a construir unas ciudadelas en La Guaira, que, como lo explicó Jorge Rodríguez, serán en sitios ya estudiados, con edificios de cuatro pisos, con escuelas, liceos e institutos técnicos. Pero además de eso, ya el gobierno ha entregado viviendas en Fuerte Tiuna, en Charallave, en las afueras de Caracas. Está abocado en cuerpo y alma a resolver los graves problemas que tenemos presentes. Y, además, debe afrontar el hecho de que se están robando nuestro petróleo, de que no manejamos nuestro dinero, sino a disposición del pedófilo y su banda. No es fácil. Por encima de los errores cometidos, hay un trabajo indetenible. Por ejemplo, Delcy Rodríguez anunció que para el primero de octubre se pondrán en las líneas 600 megavatios más de electricidad, que podría menguar en gran medida los apagones que a todos nos tienen en ascuas siempre. Es como reconstruir Venezuela, pero con el imperio al hombro.
Mientras, seguimos esperando a Cilia y a Nicolás.




