Desde el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, en Nueva York, nos llega un mensaje de un Nicolás Maduro Moros y de una Cilia Flores que no se amilanan ante las circunstancias.
La misiva, cargada de optimismo, está pletórica de citas y sentencias que tratan de responder sobre el incierto destino de los días que corren. La interrogación sobre “¿quiénes somos?”, que nos formulan el presidente y la primera combatiente, nos estimula a afianzar la fe en la vida y en los avatares de nuestro devenir con una insistente invitación a estudiar los “caminos espirituales de la humanidad”.
Reflexionan así en voz alta -implorando una renovación del alma humana- en estos tiempos turbulentos en los cuales desde el derecho internacional hasta el sentido común han sido birlados por los señores de la guerra.
Ya antes, en marzo, nos habían exhortado al “perdón, la reconciliación y la paz”. Y luego, en junio, ante la catástrofe del doble terremoto, habían reiterado sus esperanzas en el porvenir, advirtiéndonos que “de esta también vamos a salir”.
En todas sus cartas publicadas han enfatizado la importancia de la lectura en sus injustos cautiverios. Son proverbiales sus menciones a la Biblia como libro de cabecera, engrosando, con otros aportes fundamentales del pensamiento religioso y místico, más insumos para sus reflexiones hermosas y trascendentales.
Sin embargo, en esta ocasión, en la carta divulgada el 6 de septiembre próximo pasado, apelando a la “historia grandiosa que nos pertenece” hacen alusión directa a dos autores venezolanos, consultas obligadas de la bibliografía bolivariana: nos referimos a Eleazar López Contreras (1883-1973) y a Tomás Polanco Alcántara (1927-2002), respectivamente.
De López Contreras aluden su icónica «Bolívar, conductor de tropas». En este trabajo, dado a conocer en 1930, se examina al Libertador no como un simple militar, sino con el criterio más universal, que hace afirmar al intelectual y político tachirense que “si grande fue Bolívar como guerrero, tanto o más grande lo fue como estadista y como creador de Estados”.
Así, López Contreras es taxativo: “las campañas bolivarianas constituyen la mejor escuela de guerra y de patriotismo para los hijos de las seis repúblicas fundadas por Bolívar, que se desarrollan al amparo de su nombre, de su gloria y de sus doctrinas internacionalistas”.
De Polanco Alcántara toman su voluminoso «Simón Bolívar: ensayo de una interpretación biográfica a través de sus documentos», publicado en 1994. Es un texto contentivo de 1033 páginas.
Aquí Polanco Alcántara expone sencillamente su propósito: “El libro pretende responder a tres preguntas: ¿Quién fue Simón Bolívar? ¿Cómo era Simón Bolívar? ¿Qué hizo Simón Bolívar? Y procura hacerlo utilizando las técnicas que los expertos contemporáneos en cuestiones biográficas denominan la ‘biografía literaria’, que trata de aproximarse, lo más posible, a lo que en realidad fue la vida de una persona”. Para después categorizar que “Bolívar ha sido y es para los venezolanos un símbolo sagrado”.
A Nicolás Maduro Moros y a Cilia Flores los asiste la verdad que finalmente debe prevalecer. En sus encierros ilegales tienen, además del respaldo de su valiente pueblo, sendas obras de gran calidad intelectual y de profunda clave contemporánea que nos dicen más allá de los barrotes “¡Bolívar vive y la lucha sigue!”.





Todos esperamos a Nicolás Maduro y a la Primera Combatiente Cilia Flores. Del texto nos llama a la Reflexión que el cautiverio nos libera el intelecto en esas condiciones de ellos secuestrados por hablar de libertad!!! del pueblo nuestro y combatir al imperio yanquis.
Yanquis ho home….
Muy lindo texto, tan lleno de esperanza, deseo de todo corazón podamos recibir muy pronto al Presidente Nicolás Maduro y su esposa la Primera Combatiente Dra. Cilia Flores 🇻🇪🤝❤️🇲🇽✨✨✨💫🌟🍀🕊️👉✌️