“El corazón de la bestia” (Heart of the Beast), la película con la que Brad Pitt vuelve a las salas y que llegó a los cines de Venezuela el 24 de septiembre de 2026. Su director tuvo que aclarar que el perrito, no muere en la película, para que los amantes de los animales, quisieran verla.
La historia gira alrededor de James Belmont, un oficial retirado de las Fuerzas Especiales que sufre un accidente aéreo junto a Odín, su perro de combate. Quedan aislados en medio de la nada, en territorios hostiles de Alaska: sin recursos, sin apoyo, sin nada y sin rescate a la vista.
Un clima que azota a los protagonistas durante la película con tormentas repentinas, animales salvajes… y además, los fantasmas de la guerra que James lleva consigo. Un soldado que está dispuesto a todo, por salvar la vida de su compañero Odín y se deja ver durante toda la película.
Un detalle curioso: todo ocurre en Alaska, pero nada se filmó allí. El rodaje fue en los Alpes del Sur de Nueva Zelanda, con lluvia, barro y terreno empinado. El director David Ayer contó lo exigente que fue, y Pitt dijo en un podcast que trabajar con el clima real le aportó veracidad a su interpretación.
El guion es de Cameron Alexander, quien además es productor ejecutivo y aclara que es una historia de ficción, no la vida de un perro real, sin embargo se inspiró en los perros de combate y en lo que estos binomios caninos cargan después del servicio.
Odín, el perro que robará el corazón de todos, porque aquí está lo realmente bonito. No lo interpretó un solo perro, sino cuatro. Uber, un pastor alemán de más de 45 kilos quien fue el que tuvo mayor participación y presencia, el protagonista, sobre todo en los primeros planos y en los momentos más emotivos.
Sus hijos Ryker, Zika y Hondo hicieron de dobles para acciones concretas: uno para las alturas, otro para el agua, otro para las carreras. Uber ya tenía experiencia a nivel profesional, venía de trabajar como perro policía y luego en búsqueda y rescate, y ya conocía los helicópteros, los botes y los camiones. El director destacó incluso sus expresiones “profundas”. ¿Quién necesita diálogo cuando se tiene esa mirada? Es que la expresión facial de un perro y en pantalla gigante… lo es todo.
El entrenador Andrew Simpson recorrió Nueva Zelanda para encontrarlos, hizo audiciones en la Isla Norte y en la Isla Sur. No buscaba un perro que solo “se viera” militar, buscaba un perro capaz de tolerar climas impredecibles, locaciones complejas y el trabajo con actores.
Los cuatro perros tuvieron maquillaje durante el rodaje para mantener las cicatrices del personaje, vestuario y hasta micrófono cuando la escena lo pedía. Uber llegó a figurar como número uno en la hoja de llamado, algo que no es para nada común en el mundo del cine, el número uno se reserva para la “estrella” que en este caso, debería ser Brad Pitt, pero Uber, se ganó ese lugar.
Pitt, por su parte, aprendió el ritmo de Uber, es que al actor le encantan los perros, ha rescatado adoptado, ha expresado su fascinación por estos animales públicamente y como dato curioso, llevaba pollo hervido en los bolsillos para captar la atención de su compañero canino entre tomas.
La alfombra roja fue tan especial como la película. Pitt llegó con un traje camuflado completo, muy bien acompañado, todo quedó registrado, posó con cuatro perros rescatados de la organización Wags & Walks: Trixie, Noodle, Jenny y T Rex.
Ninguno de estos perritos apareció en la película, estaban allí porque necesitaban una familia y nada como una película, en la que su protagonista es un perro, para promover la adopción de perritos sin hogar
Odín, el personaje que interpreta Uber, conquista desde el primer segundo con naturalidad y con el peso protagónico que un amante de los animales merece. Ya sabes, el perro no muere, puedes ir a verla. Las lágrimas podrían brotar, pero ya eso es parte de la historia de supervivencia de “El Corazón de la Bestia”.




