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Color naranja

Amanece y la gente perturbada por otro movimiento sísmico acaecido en la madrugada. Una noticia del observatorio sismológico gringo dice de otro venidero más fuerte. Me pregunto. No eran invencibles. El color naranja es mezcla del rojo y el amarillo, por la acción pigmentaria de frotar. Una película tenía que estrenarse en 2009 y terminó en cines en 2012. Así se intitula del cineasta Emmerich. En la película ocurren grandes sismos en la Pachamama y su trama gira en torno al Calendario Maya, apertura de una nueva era. Años antes, las élites del mundo en el Tíbet están creando unas naves estelares para su salvación, mientras todos nosotros éramos exterminados y ellos luchan por abordar hasta salvarse. Esta película, repito, debió estrenarse en el 2009. Al año siguiente sucedió el terremoto de Haití.

Los sismos en la faz de la tierra son provocados por una acción extraña de recalentamiento planetario, muy parecido al que nos narra la acción cinematográfica de electromagnetismo en la ionosfera y ahora los neutrinos. De todos es sabido, para quien alguna vez leyó a Foster Dulles, que el cine tenía que convertirse en materia estratégica para manipulación de conciencias. Razón de Estado. Decenas de años antes, a inicios del siglo XX, un visionario del pensamiento contrario, con la Pachamama hoy en el Pachakuti, nueva era cosmogónica amazónica, lo había predicho en la Rusia imperial, después de la toma del Palacio de Invierno.

El cine es un arma tan poderosa que tiene que usarse para concientizar a los pueblos en su crecimiento histórico hacia su liberación real y creadora de un nuevo mundo. Vladímir Lenin. O. Insurgentes del boliviano Sanjines. Todavía pueblo rebelde en nuestro lar. Del color naranja en la realidad diluida obtenemos al monstruo de los pantanos anaranjados. Trump. En este mundo para arrancar al hombre de su condición societaria pachamamera y convertirlo en esclavo de su propia destrucción. Hay tres películas para mostrarnos lo inevitable en la modernidad tardía. Oppenheimer, Brutalist y ahora Odisea. Apuntan a hacernos creer que el viaje del héroe es un exterminio inevitable a gran escala, sus preceptos supremacistas del sionismo monroista neomalthusiano iluminati. Nos queda Octubre, de Serguéi Eisenstein.

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