Hace un año, octubre se convirtió en el mes de San José Gregorio Hernández, no solo por la celebración de su nacimiento, sino también por su llegada a los altares.
El 19 de octubre de 2025, pasadas las 4 de la mañana, el repicar de las campanas, las oraciones de los fieles y las lágrimas de millones de devotos se unieron al anhelo histórico de la canonización del “Médico de los pobres”, junto a la Madre Carmen Rendiles, por el papa León XIV.
Al cumplirse el primer aniversario de esta consagración, el fervor no solo se mantiene intacto, sino que se transforma en un compromiso cotidiano por la paz, la salud y la reconversión de quienes ven en sus santos el reflejo de sus virtudes.
El presbítero Alí Enmanuel Benítez Álvarez, párroco rector del Santuario Niño Jesús, expresó que el secreto de la vigencia de San José Gregorio Hernández radica en que “supo darse a sí mismo, entregarse y sacrificarse por los demás como lo hizo nuestro Señor Jesucristo”, convirtiendo a Isnotú en un auténtico “paraíso espiritual” donde se respira la paz que él irradiaba en vida.
“En nuestro Santuario durante todo este mes de octubre tendremos diferentes actividades espirituales con la finalidad, en primer lugar, de dar gracias a Dios; en segundo lugar, de exaltar y enaltecer el nombre santo de Dios por la presencia de nuestro santo venezolano San José Gregorio Hernández, y por haberse fijado en esta hermosa tierra de Isnotú donde tenemos la dicha de agradecer al Señor que haya puesto su mirada en este pequeño, pero hermoso pueblo para que naciera San José Gregorio”, señaló.
Agregó que se desarrollará una intensa agenda espiritual y comunitaria como la Marcha por la Fe y la Paz el 12 de octubre, la solemne misa por el aniversario de la canonización el 19 de octubre, la tradicional velada cultural y serenata el 25, así como el día central del natalicio y festividad litúrgica el 26 de octubre.
Además, será la celebración del 60 aniversario de la fundación del Santuario y una jornada médico-asistencial gratuita para los habitantes de Isnotú y comunidades aledañas con la finalidad de recordar que “estamos llamados a hacer el bien como lo hacía San José Gregorio Hernández, sin esperar nada a cambio”.
Patrimonio y memoria
Dentro del santuario funciona el Museo Diocesano San José Gregorio Hernández Cisneros bajo la dirección de Carmen Araujo, quien junto a su equipo custodia la memoria material del santo y su familia. Este espacio se ha consolidado como un faro educativo donde las nuevas generaciones descubren que la ciencia y la fe caminan de la mano.
“En el museo se han mantenido las actividades de atención a los peregrinos; insistimos en valorar este espacio sacro y su colección especial y única. Hemos avanzado en incorporar nuevas piezas, entre ellas, la tarjeta de presentación con dirección en Mérida de Iván Belsky, autor de la galería pictórica de San José Gregorio, y un artículo original escrito por Francisco de Sales Pérez publicado en El Cojo Ilustrado”.
Dijo Araujo que próximamente se incorporarán, en el marco del mes de la celebración, dos libros de la autoría del santo, como son: Elementos de Filosofía y Elementos de Bacteriología.
Indicó que los peregrinos visitan el santuario motivados por la santidad del médico trujillano, manteniendo la fe y acudiendo a su intercesión por la salud principalmente. “Las expresiones de felicidad nos unen como venezolanos, católicos y devotos”, afirmó.
Un trayecto de fe
La llegada de José Gregorio a los altares no fue un camino sencillo. Monseñor José Magdaleno Álvarez, obispo de Guasdualito y exrector del Santuario, recordó que el proceso iniciado formalmente en 1949 por la familia del ilustre trujillano y la Arquidiócesis de Caracas debió sortear la complejidad de una mente polifacética: médico, científico, docente universitario y hombre de fe.

Con el respaldo de obispos, postuladores, la diócesis, la incansable religiosidad popular y la sensibilidad del papa Francisco, la canonización tanto de José Gregorio como de la madre Carmen Rendiles marca “un signo indiscutible de madurez para la Iglesia venezolana”.
“San José Gregorio Hernández y Madre Carmen Rendiles son un referente para la venezolanidad. La canonización del doctor José Gregorio Hernández nos ha ayudado a difundir más su vida, su testimonio, su influencia, no solamente desde el punto de vista de la fe y la religiosidad, sino también para tomar más conciencia sobre la importancia de la figura de este personaje que destacó por su bondad y misericordia para con todos, con una inclinación especial para ayudar a los más necesitados, así como su labor científica, humanística y profesional en Venezuela”, resaltó monseñor Álvarez.
Más allá de los templos, la figura de San José Gregorio Hernández se alza como una imagen moral para la sociedad. En medio de los desafíos actuales, su ejemplo interpela a creyentes y no creyentes por igual; además, es un recordatorio viviente de que el servicio, el talento, la bondad, la ética profesional y la capacidad de construir un país desde el amor y el esfuerzo conjunto siguen latiendo en el corazón de la trujillanidad y la venezolanidad.




